La importancia de la repersentación en Hollywood: Juntos por siempre
“Nadie nos enseña a ser padres”, frase que he escuchado no sé cuántas veces en mi vida. Y la retomo en esta ocasión, Nebulibandita, porque engloba muy bien la trama de “Siempre Juntos” o “Ezra” (no Miller eh, no se asusten). Esta cinta es dirigida por Tony Godwyn y protagonizada por William A. Fitzgerarld, Bobby Cannavale, Rose Byrne y Robert De Niro, entre otros actores “sorpresa”.
Cannavale le da vida a Max, un comediante de Stand Up con ligero éxito, divorciado y padre de Ezra (Fitzgerarld), un niño de 11 años con autismo, con quién lleva una relación cercana a pesar de la custodia compartida.

La vida que llevan transcurre con normalidad, hasta que un día Ezra escucha algo en casa que lo asusta y obliga a salir corriendo, sufriendo un ligero accidente, por lo que su madre (Byrne) decide que es momento de tomar medidas adicionales respecto a su condición, llevándolo con un médico especializado. Max y su padre, Stan (De Niro), no están de acuerdo con esta situación, y debido a un altercado que tiene Max con el médico de su hijo, se le impone una orden de restricción por 3 meses para no acercarse a Ezra. Esta situación lo obliga a cuidarlo u observarlo desde “lejos” y por lo que puede observar, el no ve bien a su hijo y una noche, durante una presentación de Stand Up importante, toma la decisión de llevarse a Ezra en el coche de su padre. Iniciando este Road Trip.
La trama e historia sobre este padre que intenta hacer “lo mejor” para su hijo son bonitas y tienen sus momentos de ternura, así como de introspección, pero no son suficientes para hacerla memorable.
Puse entre comillas, “lo mejor”, porque hay muchos momentos donde parece que Max está haciendo todo eso más por él, que por Ezra, lo que termina haciendo a su personaje un poco molesto con ciertas acciones.
Y por ello la cinta no termina de alzarse para llegar a un punto crítico donde la audiencia conecte 100% con los personajes o con la situación.
Regresando a los puntos positivos, el soundtrack que escogieron, enalteciendo una canción de My Morning Jacket durante una secuencia de viaje en coche por carretera, fue una grandiosa decisión.
Las actuaciones de Byrne y de Cannavale son buenas y te crees sus papeles, pese que llegan a ser molestos; pero aquí es donde aplico la frase con la que abrí esta reseña: Nadie nos enseña a ser padres.
Por momentos pareciera que el guión quiere inclinar la balanza hacia cada uno de los padres, pero con su actuación logramos ver a dos personas que batallan a su manera con la responsabilidad de cuidar a una personita de la mejor manera que pueden y eso es muy realista de su parte.
De Niro, retomando oootroooo papel de abuelito, pero que en esta ocasión es una persona mayor con su propio equipaje emocional, más que un simple abuelito gracioso, por decirlo así es una persona individual que resulta ser abuelo y se agradece esta actuación.

Fitzgerald dándole vida a Ezra es de lo mejor de la peli, ya que lo hace con mucha soltura e inocencia, sin llegar a los usuales retratos de Hollywood de personas autistas y es que, como dato, William fue diagnosticado con espectro del autismo, por lo que incluso varios medios mencionan que es una gran representación en la cinta.
Por último, la película cuenta con tres actuaciones que no me esperaba pero que me gustó mucho verles, ya que son actores de renombre y aunque su papel es pequeño, en la historia tiene peso cada uno.
Es una peli para ver y disfrutar en familia, también para preguntarse, si realmente hay una guía para ser “buenos” padres o uno va improvisando en el camino, viendo siempre, por el bienestar de lxs hijxs.
¿Ustedes que creen?




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