Caras Vemos...
Las risas llegarán apenas los cinco minutos de la película manteniendo un humor auténtico y poco bobo, pero sacrificando elementos de la trama.
Este fin de semana llega a salas mexicanas la nueva película de Beto Gómez (Salvando al Soldado Pérez, El Sueño del Caimán) con un elenco de actores mexicanos densos: Mariana Treviño, Bruno Bichir, Blanca Guerra, Luis de la Rosa, María Ibarra Paleta y Pau Menna; si buscas un pretexto excelente para ir al cine en familia, aqui lo tienes.
La película es un Viernes de Locos multiplicado por seis, ya que nos encontraremos con una familia mexicana bastante peculiar en su conjunto, como en la individualidad de sus integrantes, que tras un encuentro con un antiguo dios mexica, cambiaran de cuerpos, obligándoce a sentir la empatía y reconociendo las virtudes y dificultades que cada uno de ellos vive, para así revalorizarse como lo que son, una familia.

Bruno Bichir y Pau Menna se encuentran con el Dios que les jugará la broma.
La película claramente deja la comedia como su objetivo: referencial y cotidiana de la cultura clasemediera mexicana, lográndolo de manera efectiva. Te ríes porque te ríes, sin caer en la comedia boba o sin chiste que últimamente ha invadido al cine mexicano, sobre todo a las comedias románticas. Justamente es esta centralidad de la comedia en donde están sus mejores aciertos y sus peores errores, pues es bastante serio que la película quiere hacer reír, pero no se conforma con una vez: sigue y sigue y sigue... Y aunque es efectiva en sí misma como comedia, ocasiona los puntos bajos de la trama.
El cast es un acierto y tenemos quienes, por la carga del guión, se lucen: Bruno Bichir hace uso de su excentridad para interpretar a los distintos personajes y la pequeña actriz infantil, Pau Menna, pasa la hora y media interpretando a una mamá de tres hijos con crisis de pareja haciéndolo de una manera totalmente aplaudible. Pero el compromiso y esfuerzo está en todo el elenco que, bajo la dirección de Beto, crean tonos que se acercan peligrosamente a la exageración sin hundirse en ella.

La primera parte de la película corre bien, pero es en la segunda parte cuando nos damos cuenta que el guión se vuelve un problema, pues, obstinado en hacer reír, crea situaciones sin sentido que entorpecen el mensaje principal de la película: lo que encaminaba a nuestros personajes a la empatía y sus enseñanzas, es interrumpido por arcos que no llevan a ningún lado y, de no estar ahí, la película seguiría igual, Al final, sus desarrollos de personajes se sienten acelerados o simplemente ocurren por arte de magia. El equilibrio entre comedia y drama, así como la distribución del espacio de los personajes dentro de la película terminan desequilibrados en su cierre.
Si bien la propuesta no es nueva, genuinamente se siente cercana a la cultura y familias mexicanas, por lo que sin duda es una opción que debes ver en familia, si o si, y que las simple risas, que pese a lo mencionado, logran mantenerse frescas hasta el final.
Cuéntenos si irán a verla.




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